El género dramático es aquel que representa algún episodio o conflicto de la vida de los seres humanos por medio del diálogo de los personajes.
La palabra dramático proviene de “drama”; esta palabra corresponde al nombre genérico de toda creación literaria en la que un artista llamado dramaturgo concibe y desarrolla un acontecimiento dentro de un espacio y tiempos determinados. Los hechos se refieren a personas o caracteres que simbolizan en forma concreta y directa un conflicto humano.
Este género esta destinado a ser representado públicamente frente a un auditorio, por lo tanto, este género abarca a todas manifestaciones teatrales, a todo lo escrito para el teatro y a todo lo que es susceptible de representación escénica ante un público.
Una característica esencial es la acción. Lo que sucede en la obra no está descrito ni narrado ni comentado directamente por el dramaturgo, sino visto por el espectador. La obra está escrita, pero lo principal en ella es lo que ocurre (debido a esto, existen obras dramáticas sin palabras, o sea mudas, en las cuales se utilizan gestos y actitudes que expresan el conflicto).
SUBJENEROS:
Desde la Antigüedad, las formas dramáticas fundamentales han sido la tragedia y la comedia. A ellas se puede añadir una forma intermedia: la tragicomedia o drama.
Drama:
El término drama proviene del griego δράμα y significa "hacer" o "actuar". Suele llamarse drama únicamente a aquella obra que incluye ciertos elementos, especialmente cuando tiene un "final trágico", pero el término hace referencia también a las obras cómicas (al menos en la cultura occidental, donde se considera que nació del término drama) y además incluye, pues, la tragedia y la comedia. Posteriormente, el drama se divide en géneros realistas y géneros no realistas; entre los primeros quedaron inscriptas la tragedia y la comedia ya existentes, y en el siglo XX vino a agregarse la pieza de teatro y entre los segundos, elmelodrama, la obra didáctica y la tragicomedia, reconocidos como tales desde el Renacimiento. Además, a esto se suma la farsa, considerada como género imposible.
Comedia:
Es una obra de tono amable, asunto ligero, divertido o de enredo y final feliz, que suele incluir elementos humorísticos.
La comedia es una rama del género dramático que principalmente se caracteriza porque sus personajes protagonistas se ven enfrentados a las dificultades de la vida cotidiana y por eso ellos enfrentan las dificultades haciendo reír a las personas o a su "público", movidos por sus propios defectos hacia desenlaces felices donde se hace escarnio de la debilidad humana. La comedia se origina en el mundo griego, pero se va desarrollando a lo largo de medievo y la Edad Moderna, hasta llegar a nuestros días.
Como los demás géneros dramáticos, la comedia está determinada por la acción dramática del personaje protagonista; de ahí que no sea extraño encontrar personajes con un rol trágico en comedias, siempre y cuando estos sean, por decirlo de algún modo, personajes secundarios.
Como características, el personaje protagonista suele ser común y corriente y representar un arquetipo, es decir mentiroso, charlatán, fanfarrón, pícaro,enamorado, etcétera; es también crédulo e inconsciente y, a diferencia de la tragedia, donde el personaje protagonista tiene un profundo sentido ético, en la comedia el personaje protagónico considera su moral como una cualidad no muy importante, lo que le permite ser muy vital, aunque esto es más bien un obstáculo para el personaje.
Tragicomedia:
Es una obra dramática en la que se mezclan los elementos trágicos y cómicos: También se le conoce como pieza, porque se parece a dicho concepto; generalmente en estos están sintetizados las características de una clase social, por lo que también se le denomina género psicológico.
Uno de los géneros literarios es el género dramático, es decir, el conjunto de las obras formadas por un texto escrito en prosa o verso, en forma de diálogo, y que tiene como objetivo el ser representado en algún tipo de escenario.
A su vez, el género dramático se divide en subgéneros, y uno de ellos es la Pieza.
Una pieza es una obra literaria del tipo realista, en donde la situación y los personajes están claramente presentados. Si bien en lo que se relata y expone hay cambios inesperados, ellos son lógicos y explicables, y el suspenso va en continuo aumento, llegando por momentos a clímax con intensas emociones. La resolución o conclusión de la obra es consecuencia de los actos y de las situaciones planteadas con bastante claridad y sin ambigüedades, y como ya se dijo, los actos de los personajes son verosímiles.
"Para elaborar una obra o guion de ese estilo los autores deben tomar estos siguientes metodos":
1.
Los autores dramáticos deben
contar una historia en un lapso de tiempo bastante limitado, con lo que no se
pueden permitir demoras innecesarias.
2.-
El hilo argumental debe captar la
atención del público durante toda la representación. El recurso fundamental
para conseguirlo consiste en establecer, cada cierto tiempo, un momento
culminante o clímax que vaya encaminando la historia hacia el desenlace.
3.-
El teatro es una mezcla de
recursos lingüísticos y espectaculares, o lo que es lo mismo, el texto
literario se suma, como un elemento más, a los elementos escénicos
pertinentes para conseguir un espectáculo completo.
4.-
Aunque podamos leer una obra de
teatro, los personajes que intervienen en ella han sido concebidos por el
autor para ser encarnados por actores sobre un escenario.
5.-
La acción se ve determinada por
el diálogo y, a través de él, se establece el conflicto central de la obra.
6.-
El autor queda oculto detrás del
argumento y los personajes. Si leemos una obra teatral, observaremos que de
vez en cuando aparecen indicaciones sobre cómo debe ser el escenario o cómo
deben actuar los personajes. Estas instrucciones se denominan acotaciones.
Por lo demás, los sentimientos del autor, sus ideas y opiniones se encuentran
diluidos en la amalgama de personajes y ambientes que forman una obra de
teatro.
A partir de estas
características generales, los elementos que otorgan personalidad propia a este
género son los siguientes:
Acción:
Son todos los
acontecimientos que suceden en escena durante la representación relacionados
con la actuación y las situaciones que afectan a los personajes. Dicho de otro
modo, la acción es el argumento que se desarrolla ante nuestros ojos cuando
asistimos a una representación teatral. Este argumento suele estar dividido
en actos o partes (también denominados jornadas). La antigua
tragedia griega no se dividía en actos, sino en episodios (de dos a
seis) separados entre sí por las intervenciones del coro. A partir del teatro
romano se generalizó la división en cinco actos, hasta que Lope de Vega
(1562-1635) redujo la acción a tres actos, división que llega hasta hoy. Si
dentro de un acto se produce un cambio de espacio, entonces se ha producido un
cambio de cuadro, con lo que dentro de un acto puede haber distintos
cuadros según los espacios que aparezcan. Por otra parte, cada vez que un
personaje sale de la escena, o bien cuando se incorpora uno nuevo, se produce
una nueva escena. Un acto constará de tantas escenas como entradas y
salidas de personajes haya.
Personajes:
Son quienes llevan a
cabo la acción dramática a través del diálogo. Debido a las limitaciones
espacio-temporales de una obra teatral, es difícil que podamos asistir a una
caracterización psicológica profunda de todos los personajes, por lo que sólo
son analizados con detenimiento los protagonistas. Los personajes se
suelen valer de la mímica o los gestos como complemento al discurso. Estas
expresiones fisonómicas o gestos suelen obedecer a las acotaciones del autor,
aunque en algunas representaciones es el director de escenografía el que dicta
los movimientos de los actores, en ocasiones, de manera distinta a las
acotaciones. Con la eclosión del teatro durante el Siglo de Oro (XVI-XVII),
aparecen una serie de personajes o tipos característicos que representan
actitudes o comportamientos ideales, tales como el galán, la
dama, el padre o hermano de la dama, el gracioso como contraste
al galán, el criado criticón o el soldado presumido y
fanfarrón. A partir del Romanticismo no podemos hablar de tipos determinados,
sino de personajes que evolucionan ante los ojos del espectador.
Tensión dramática:
Es la reacción que se
produce en el espectador ante los acontecimientos que están ocurriendo en la
obra. Los autores buscan el interés del público mediante la inclusión
de momentos culminantes al final de cada acto, lo cual contribuye a
que se mantenga la atención hasta el desenlace. La tensión dramática pone en
juego recursos como el avance rápido de la acción justo después de la
presentación, de modo que se pone inmediatamente en marcha el conflicto;
momentos que van retardando el desenlace, con lo que el interés aumenta, y el
denominado anticlímax, cuando el conflicto que presenta la acción llega a
un desenlace inesperado o no previsto.
Tiempo:
No es fácil el
tratamiento del tiempo en una obra dramática, ya que ésta se desarrolla ante
los ojos del espectador y las posibilidades que ofrece una novela, por ejemplo,
son prácticamente infinitas en comparación con una obra teatral. Hemos de tener
en cuenta que, por un lado, está el tiempo de la representación, es decir, lo
que dura la obra teatral (dos o tres horas, habitualmente). En ese tiempo se
debe desarrollar una acción determinada, que puede durar lo mismo que la
representación, o más, con lo que los personajes deberán hacer referencia al
tiempo que transcurre (prolepsis), denominado tiempo aludido. Así, hemos de
diferenciar entre tiempo de la representación, tiempo de la acción y tiempo
aludido.
Como hemos dicho arriba,
las obras se suelen dividir en actos o jornadas. Normalmente, si se produce
algún salto temporal, éste estará situado entre dos actos, y serán los
personajes los encargados de informar, mediante sus palabras, del tiempo que ha
transcurrido con respecto al acto anterior. Aristóteles, en el siglo IV a. C.,
estableció en su Poética unas sencillas técnicas que ayudaban a
evitar los saltos espaciotemporales: se trata de la regla de las tres
unidades, según la cual la acción de una obra dramática sólo se podrá
desarrollar en un día (unidad de tiempo), en un único espacio (unidad de lugar)
y con un solo hilo argumental, sin acciones secundarias (unidad de acción).
Lope de Vega rompe con estas reglas tan estrictas y el teatro del Romanticismo
(XIX), siguiendo las directrices de Lope en su Arte nuevo de hacer comedias,
consagrará la ruptura definitiva con la Poética de Aristóteles.
Diálogo:
Las conversaciones que
los personajes mantienen entre sí hacen que la acción avance. Estas
conversaciones se pueden producir entre dos o más personajes. En algún momento,
un personaje, apartándose del resto o desviando su mirada, puede hacer un
comentario en voz alta, destinado al público, que no es oído por el resto de
personajes. Este recurso se denomina aparte. Mediante
los apartes los personajes realizan reflexiones en voz alta, hacen
comentarios malintencionados o declaran un pensamiento que puede ser de utilidad
para el desarrollo de la acción. La finalidad de los apartes es la de
informar al público. Por otra parte, uno de los recursos más característicos
del teatro es el monólogo: discurso que un personaje, normalmente solo
sobre el escenario, pronuncia para sí mismo a modo de pensamiento o reflexión,
aunque en realidad el receptor último es el público. Suele tener un carácter
lírico y reflexivo y una extensión considerable. El monólogo más famoso de
nuestra literatura es el que pronuncia Segismundo en La vida es sueño, de
Pedro Calderón de la Barca (1600-1681). Hoy en día el
término monólogo se ha puesto de moda gracias a las intervenciones
que ciertos humoristas realizan sobre un escenario ante el público. Se trata de
un recurso teatral desgajado del contexto de una obra dramática, que demuestra
el gran rendimiento que puede ofrecer como reflexión o información a los
espectadores. Por último, en el teatro clásico grecolatino solía aparecer
un coro que, en ciertos momentos de la representación, era tomado por
la voz de la conciencia del personaje, el narrador o una comunidad de personas.
Este personaje colectivo solía poner el punto final a cada uno de los episodios
en los que estaban divididas las obras dramáticas.
Acotación:
Se trata de aclaraciones
que el autor de la obra teatral realiza sobre cómo debe ser el decorado, cómo
se tienen que mover los personajes, qué gestos deben hacer... Son orientaciones
que intentan clarificar la comprensión de la obra, por lo cual, aunque
aparezcan ante nuestros ojos cuando leemos una obra dramática (normalmente
entre paréntesis o con letra cursiva), no pueden ser pronunciadas durante una
representación.
Elementos caracterizadores:
Para que el argumento de
una obra sea creíble, los directores teatrales suelen recurrir a recursos
auxiliares que contribuyan al espectáculo: un vestuario acorde con la época en
la que se sitúa la obra, música de fondo o de acompañamiento (con la misma
finalidad que la banda sonora de una película), iluminación adecuada a cada
momento y una escenografía adaptada a la obra en cuestión, que suele estar al
cargo del director de escena. En el teatro medieval estos recursos eran casi
inexistentes, con lo que los espectadores debían utilizar más su imaginación
para la contemplación de una obra teatral. Durante el Siglo de Oro, con la
representación en corrales de comedias, los autores se debían valer de dos o
tres puertas al fondo del escenario y un primer piso con ventanas y un balcón.
Poco a poco el teatro se fue desarrollando y fue precisamente Calderón de la
Barca quien más contribuyó al desarrollo de los efectos más o menos especiales
y de la escenografía. Hoy en día la representación depende, en cuanto a su
escenografía, del director de escena, que puede concebir un escenario
minimalista, es decir, con los mínimos recursos, o bien una representación
clásica, esto es, lo más realista posible.
El género dramático es aquel que representa algún episodio o conflicto de la vida de los seres humanos por medio del diálogo de los personajes.
La palabra dramático proviene de “drama”; esta palabra corresponde al nombre genérico de toda creación literaria en la que un artista llamado dramaturgo concibe y desarrolla un acontecimiento dentro de un espacio y tiempos determinados. Los hechos se refieren a personas o caracteres que simbolizan en forma concreta y directa un conflicto humano.
Este género esta destinado a ser representado públicamente frente a un auditorio, por lo tanto, este género abarca a todas manifestaciones teatrales, a todo lo escrito para el teatro y a todo lo que es susceptible de representación escénica ante un público.
Una característica esencial es la acción. Lo que sucede en la obra no está descrito ni narrado ni comentado directamente por el dramaturgo, sino visto por el espectador. La obra está escrita, pero lo principal en ella es lo que ocurre (debido a esto, existen obras dramáticas sin palabras, o sea mudas, en las cuales se utilizan gestos y actitudes que expresan el conflicto).
Drama:
El término drama proviene del griego δράμα y significa "hacer" o "actuar". Suele llamarse drama únicamente a aquella obra que incluye ciertos elementos, especialmente cuando tiene un "final trágico", pero el término hace referencia también a las obras cómicas (al menos en la cultura occidental, donde se considera que nació del término drama) y además incluye, pues, la tragedia y la comedia. Posteriormente, el drama se divide en géneros realistas y géneros no realistas; entre los primeros quedaron inscriptas la tragedia y la comedia ya existentes, y en el siglo XX vino a agregarse la pieza de teatro y entre los segundos, elmelodrama, la obra didáctica y la tragicomedia, reconocidos como tales desde el Renacimiento. Además, a esto se suma la farsa, considerada como género imposible.
Como características, el personaje protagonista suele ser común y corriente y representar un arquetipo, es decir mentiroso, charlatán, fanfarrón, pícaro,enamorado, etcétera; es también crédulo e inconsciente y, a diferencia de la tragedia, donde el personaje protagonista tiene un profundo sentido ético, en la comedia el personaje protagónico considera su moral como una cualidad no muy importante, lo que le permite ser muy vital, aunque esto es más bien un obstáculo para el personaje.
Tragicomedia:
Es una obra dramática en la que se mezclan los elementos trágicos y cómicos: También se le conoce como pieza, porque se parece a dicho concepto; generalmente en estos están sintetizados las características de una clase social, por lo que también se le denomina género psicológico.
Uno de los géneros literarios es el género dramático, es decir, el conjunto de las obras formadas por un texto escrito en prosa o verso, en forma de diálogo, y que tiene como objetivo el ser representado en algún tipo de escenario.
A su vez, el género dramático se divide en subgéneros, y uno de ellos es la Pieza.
Una pieza es una obra literaria del tipo realista, en donde la situación y los personajes están claramente presentados. Si bien en lo que se relata y expone hay cambios inesperados, ellos son lógicos y explicables, y el suspenso va en continuo aumento, llegando por momentos a clímax con intensas emociones. La resolución o conclusión de la obra es consecuencia de los actos y de las situaciones planteadas con bastante claridad y sin ambigüedades, y como ya se dijo, los actos de los personajes son verosímiles.
"Para elaborar una obra o guion de ese estilo los autores deben tomar estos siguientes metodos":
1.
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Los autores dramáticos deben
contar una historia en un lapso de tiempo bastante limitado, con lo que no se
pueden permitir demoras innecesarias.
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2.-
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El hilo argumental debe captar la
atención del público durante toda la representación. El recurso fundamental
para conseguirlo consiste en establecer, cada cierto tiempo, un momento
culminante o clímax que vaya encaminando la historia hacia el desenlace.
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3.-
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El teatro es una mezcla de
recursos lingüísticos y espectaculares, o lo que es lo mismo, el texto
literario se suma, como un elemento más, a los elementos escénicos
pertinentes para conseguir un espectáculo completo.
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4.-
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Aunque podamos leer una obra de
teatro, los personajes que intervienen en ella han sido concebidos por el
autor para ser encarnados por actores sobre un escenario.
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5.-
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La acción se ve determinada por
el diálogo y, a través de él, se establece el conflicto central de la obra.
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6.-
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El autor queda oculto detrás del
argumento y los personajes. Si leemos una obra teatral, observaremos que de
vez en cuando aparecen indicaciones sobre cómo debe ser el escenario o cómo
deben actuar los personajes. Estas instrucciones se denominan acotaciones.
Por lo demás, los sentimientos del autor, sus ideas y opiniones se encuentran
diluidos en la amalgama de personajes y ambientes que forman una obra de
teatro.
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A partir de estas
características generales, los elementos que otorgan personalidad propia a este
género son los siguientes:
Acción:
Son todos los
acontecimientos que suceden en escena durante la representación relacionados
con la actuación y las situaciones que afectan a los personajes. Dicho de otro
modo, la acción es el argumento que se desarrolla ante nuestros ojos cuando
asistimos a una representación teatral. Este argumento suele estar dividido
en actos o partes (también denominados jornadas). La antigua
tragedia griega no se dividía en actos, sino en episodios (de dos a
seis) separados entre sí por las intervenciones del coro. A partir del teatro
romano se generalizó la división en cinco actos, hasta que Lope de Vega
(1562-1635) redujo la acción a tres actos, división que llega hasta hoy. Si
dentro de un acto se produce un cambio de espacio, entonces se ha producido un
cambio de cuadro, con lo que dentro de un acto puede haber distintos
cuadros según los espacios que aparezcan. Por otra parte, cada vez que un
personaje sale de la escena, o bien cuando se incorpora uno nuevo, se produce
una nueva escena. Un acto constará de tantas escenas como entradas y
salidas de personajes haya.
Personajes:
Son quienes llevan a
cabo la acción dramática a través del diálogo. Debido a las limitaciones
espacio-temporales de una obra teatral, es difícil que podamos asistir a una
caracterización psicológica profunda de todos los personajes, por lo que sólo
son analizados con detenimiento los protagonistas. Los personajes se
suelen valer de la mímica o los gestos como complemento al discurso. Estas
expresiones fisonómicas o gestos suelen obedecer a las acotaciones del autor,
aunque en algunas representaciones es el director de escenografía el que dicta
los movimientos de los actores, en ocasiones, de manera distinta a las
acotaciones. Con la eclosión del teatro durante el Siglo de Oro (XVI-XVII),
aparecen una serie de personajes o tipos característicos que representan
actitudes o comportamientos ideales, tales como el galán, la
dama, el padre o hermano de la dama, el gracioso como contraste
al galán, el criado criticón o el soldado presumido y
fanfarrón. A partir del Romanticismo no podemos hablar de tipos determinados,
sino de personajes que evolucionan ante los ojos del espectador.
Tensión dramática:
Es la reacción que se
produce en el espectador ante los acontecimientos que están ocurriendo en la
obra. Los autores buscan el interés del público mediante la inclusión
de momentos culminantes al final de cada acto, lo cual contribuye a
que se mantenga la atención hasta el desenlace. La tensión dramática pone en
juego recursos como el avance rápido de la acción justo después de la
presentación, de modo que se pone inmediatamente en marcha el conflicto;
momentos que van retardando el desenlace, con lo que el interés aumenta, y el
denominado anticlímax, cuando el conflicto que presenta la acción llega a
un desenlace inesperado o no previsto.
Tiempo:
No es fácil el
tratamiento del tiempo en una obra dramática, ya que ésta se desarrolla ante
los ojos del espectador y las posibilidades que ofrece una novela, por ejemplo,
son prácticamente infinitas en comparación con una obra teatral. Hemos de tener
en cuenta que, por un lado, está el tiempo de la representación, es decir, lo
que dura la obra teatral (dos o tres horas, habitualmente). En ese tiempo se
debe desarrollar una acción determinada, que puede durar lo mismo que la
representación, o más, con lo que los personajes deberán hacer referencia al
tiempo que transcurre (prolepsis), denominado tiempo aludido. Así, hemos de
diferenciar entre tiempo de la representación, tiempo de la acción y tiempo
aludido.
Como hemos dicho arriba,
las obras se suelen dividir en actos o jornadas. Normalmente, si se produce
algún salto temporal, éste estará situado entre dos actos, y serán los
personajes los encargados de informar, mediante sus palabras, del tiempo que ha
transcurrido con respecto al acto anterior. Aristóteles, en el siglo IV a. C.,
estableció en su Poética unas sencillas técnicas que ayudaban a
evitar los saltos espaciotemporales: se trata de la regla de las tres
unidades, según la cual la acción de una obra dramática sólo se podrá
desarrollar en un día (unidad de tiempo), en un único espacio (unidad de lugar)
y con un solo hilo argumental, sin acciones secundarias (unidad de acción).
Lope de Vega rompe con estas reglas tan estrictas y el teatro del Romanticismo
(XIX), siguiendo las directrices de Lope en su Arte nuevo de hacer comedias,
consagrará la ruptura definitiva con la Poética de Aristóteles.
Diálogo:
Las conversaciones que
los personajes mantienen entre sí hacen que la acción avance. Estas
conversaciones se pueden producir entre dos o más personajes. En algún momento,
un personaje, apartándose del resto o desviando su mirada, puede hacer un
comentario en voz alta, destinado al público, que no es oído por el resto de
personajes. Este recurso se denomina aparte. Mediante
los apartes los personajes realizan reflexiones en voz alta, hacen
comentarios malintencionados o declaran un pensamiento que puede ser de utilidad
para el desarrollo de la acción. La finalidad de los apartes es la de
informar al público. Por otra parte, uno de los recursos más característicos
del teatro es el monólogo: discurso que un personaje, normalmente solo
sobre el escenario, pronuncia para sí mismo a modo de pensamiento o reflexión,
aunque en realidad el receptor último es el público. Suele tener un carácter
lírico y reflexivo y una extensión considerable. El monólogo más famoso de
nuestra literatura es el que pronuncia Segismundo en La vida es sueño, de
Pedro Calderón de la Barca (1600-1681). Hoy en día el
término monólogo se ha puesto de moda gracias a las intervenciones
que ciertos humoristas realizan sobre un escenario ante el público. Se trata de
un recurso teatral desgajado del contexto de una obra dramática, que demuestra
el gran rendimiento que puede ofrecer como reflexión o información a los
espectadores. Por último, en el teatro clásico grecolatino solía aparecer
un coro que, en ciertos momentos de la representación, era tomado por
la voz de la conciencia del personaje, el narrador o una comunidad de personas.
Este personaje colectivo solía poner el punto final a cada uno de los episodios
en los que estaban divididas las obras dramáticas.
Acotación:
Se trata de aclaraciones
que el autor de la obra teatral realiza sobre cómo debe ser el decorado, cómo
se tienen que mover los personajes, qué gestos deben hacer... Son orientaciones
que intentan clarificar la comprensión de la obra, por lo cual, aunque
aparezcan ante nuestros ojos cuando leemos una obra dramática (normalmente
entre paréntesis o con letra cursiva), no pueden ser pronunciadas durante una
representación.
Elementos caracterizadores:
Para que el argumento de
una obra sea creíble, los directores teatrales suelen recurrir a recursos
auxiliares que contribuyan al espectáculo: un vestuario acorde con la época en
la que se sitúa la obra, música de fondo o de acompañamiento (con la misma
finalidad que la banda sonora de una película), iluminación adecuada a cada
momento y una escenografía adaptada a la obra en cuestión, que suele estar al
cargo del director de escena. En el teatro medieval estos recursos eran casi
inexistentes, con lo que los espectadores debían utilizar más su imaginación
para la contemplación de una obra teatral. Durante el Siglo de Oro, con la
representación en corrales de comedias, los autores se debían valer de dos o
tres puertas al fondo del escenario y un primer piso con ventanas y un balcón.
Poco a poco el teatro se fue desarrollando y fue precisamente Calderón de la
Barca quien más contribuyó al desarrollo de los efectos más o menos especiales
y de la escenografía. Hoy en día la representación depende, en cuanto a su
escenografía, del director de escena, que puede concebir un escenario
minimalista, es decir, con los mínimos recursos, o bien una representación
clásica, esto es, lo más realista posible.
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